Un pellizco de Hangzhou

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Ayer visité Suzhou y hoy he pasado el dia en Hangzhou. Ambas distintas, ambas preciosas.

Al contrario que Beijing, en esta zona hay mucha agua y es muy húmeda pero mucho más verde que en el norte. Cuánto echaba de menos el verde. En los alrededores de Shanghai hay varias ciudades canal, con lagos y jardincitos.

La más famosa es Suzhou, también conocida como la Venezia asiática, pero de ella hablaré en otro momento. Hoy es el turno de Hangzhou.

Capital de la provincia de Zhèjiāng, Hangzhou es conocida por su Lago Oeste, “Xihu” en chino, y no es para menos. A pesar del calor y humedad de esta época, es una delicia pasear por la orilla del lago y disfrutar de las increíbles vistas e imágenes.

Además se puede recorrer el lago en un barquito por 45 yuanes, con un trayecto que dura unos 90 minutos y te va dejando en los principales puntos de interés. Yo no he tenido suerte y me ha pillado una tormenta, que aunque me ha dado bonitas fotos, no me ha permitido visitar todos los rincones del lago. Qué manera de llover!

Pero esto es una señal de que volveré para disfrutarlo de verdad, y por supuesto, con más tiempo. Estas ciudades son para ver con calma e incluso hacer algunas excursiones a lugares cercanos que igual no están tan masificados (aunque tratándose de China, difícil).

Estoy maravillada con los alrededores de Shanghai, y eso que lo que he podido conocer es muy poco. Dejo unas fotos.

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Desde Shanghai!

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No me podía ir de China esta primera vez sin conocer la otra gran urbe junto con Beijing, Shanghai.

En una primera impresión, y de acuerdo a lo que había escuchado, me parece una ciudad mucho más occidentalizada y cosmopolita que Beijing. También me parece más fácil para vivir, da la sensación de ser menos caótica, un poquito menos contaminada… Pero es posible que sea la percepción del turista. No obstante, y no es por el cariño que ya le tengo, creo que Beijing es mucho más especial y singular. Más China.

No sé si es que el fin de esta etapa se acerca, pero cada vez me gusta y disfruto más de China. Voy a seguir!

China engancha

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Hace unos días una chica china a la que conocí en una excursión me preguntaba porqué elegí venir a este país. Mi respuesta fue que China me escogió a mí. Aunque creo, por su cara, que la respuesta no le convenció.

Evidentemente, China no fue quien me escogió. Terminé aquí por una serie de circunstancias que yo podría denominar mi destino. A pesar de las ganas de vivir experiencias internacionales que he tenido siempre, antes de presentárseme la oportunidad de trabajar en Beijing durante 7 meses nunca había pensado en China, creo que ni siquiera Asia en general se me hacía un continente muy atractivo, o al menos nunca lo había sentido como una opción posible.

Pero así, casi de un día para otro y sin tiempo para asimilarlo, China, y en especial Beijing, se convirtió en una realidad. En estos meses he sentido millones de sensaciones distintas acerca de mi experiencia aquí, algunas muy buenas, otras no tanto, pero de lo que nunca he dudado es de la decisión de venir.

Creo que como para la mayoría de extranjeros en China, acostumbrarse a vivir en esta ciudad, y en este país no es fácil. El cambio brutal de cultura, de tipo de comida, costumbres, el idioma, la higiene, la contaminación, el clima, …, complican aún más lo difícil que ya es de por sí el empezar solo una nueva vida en una nueva ciudad.

Para mí, vivir y trabajar en Beijing es una forma de superación personal y profesionalcontínua. Esta ciudad me hace estar alerta casi las 24 horas del día, y me pone a prueba en más de una ocasión diaria, hasta en las acciones más cotidianas como puede ser ir a la compra o coger un taxi. Creo que por eso, y es algo que a menudo hablo con otros españoles que viven en China, este país nos engancha. A pesar de todas las dificultades, de lo duro que es el clima en esta ciudad, de lo que nos molesta la contaminación y la inseguridad de la calidad de los alimentos, de lo nerviosos que nos ponen en ocasiones los chinos cuando no entendemos porqué no entienden cosas que a nosotros nos parecen tan lógicas… vivir en China es aprendizaje contínuo, y eso engancha. 

A menos de un mes para que termine la primera parte de mi vida en China (porque habrá más, ¡seguro!) ya me invade la tristeza al pensar en decir hasta luego a este país. Aunque creo que no es un lugar en el que vivir muchos años, siento que aún tengo mucho más que disfrutar, sufrir y aprender de China.

¿Cómo ligan los chinos?

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No es que sea una experta en el tema, ni mucho menos, pero la verdad es que es curioso ver cómo son las relaciones personales en una cultura tan diferente a la nuestra. Lo que cuento aquí no son más que cosas que he escuchado, otras que he visto, y mis propias conclusiones, así que es posible que en muchas no esté acertada.

Al contrario que en España, en China es muy raro ver a parejas nativas dándose muestras de cariño en público o por la calle, al menos tal y como entendemos éstas allí.

Una de las cosas que más me ha sorprende es la forma de actuar de algunas chicas chinas a la hora de ligar, o de relacionarse con sus parejas. El tono de voz es muchas veces infantil, como si tuvieran 5 o 6 años, hablando con mimo y comportándose como niñas caprichosas. Totalmente contrario a lo que hacemos las chicas europeas cuando nos gusta alguien.

También he visto a parejas a tortazo limpio en el medio de la calle o en el transporte público, sobre todo las chicas a sus novios.

En cuanto a las muestras de cariño, una de las más comunes es ver a los novios cargar con el bolso de sus “chicas” por la calle, cada cual más femenino. Y ahora que el buen tiempo ha llegado se pueden ver a una gran cantidad de parejas con la misma camiseta. De hecho, en todos los centros comerciales más chinos se venden los packs de pareja o familiares, con camisetas idénticas o muy similares para chico y chica, e incluso niños.

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Por otro lado, uno de los sistemas más de moda para ligar ahora en China (que no usan solo los chinos) es la aplicación móvil Wechat, de la que hablé en otra entrada. Este programa cuenta con un par de funciones llamadas “Mirar alrededor” y “Sacudir”, quebusca contactos que se encuentren cerca y que también estén usando estas opciones. Mientras “Mirar alrededor” sería para encontrar usuarios y comenzar a relacionarse, “Sacudir” es mucho más agresiva, para situaciones de emergencia, digamos. Así, si dos personas están usando la misma opción “sacudir” al mismo tiempo y deciden agregarse, ya tienen seguro qué esperar el uno del otro.

Experiencias en China II: Manicura & Pedicura en un salón chino-español

A las chicas chinas les encanta llevar las uñas arregladas y con unos diseños extravagantes (a ojos occidentales), con brillantes, purpurinas, mezclas de colores…

Hacerse la manicura y la pedicura está muy extendido entre el sexo femenino y hay mucha oferta de salones para ello. Desde el pequeño habitáculo dentro de un centro comercial con precios muy asequibles a los salones más sofisticados que empiezan a crecer en la ciudad, con un trato mucho más exclusivo (y precios más elevados, aunque menos que en España a mi parecer).

Aunque yo no comparto afición con las chicas chinas en este caso, desde que llegué a China tenía ganas de probar una manicura china y, sobre todo, la pedicura ahora que  el buen tiempo ha llegado a la ciudad.

Y dentro de la amplia oferta de salones me encontré con uno que, curiosamente, es mitad español. Nacho and Dai Nail Salon es de dos amigos, un español y una pekinesa que decidieron cubrir un segmento de mercado más exclusivo y con una atención mucho más personalizada. Empezaron con un primer salón y ahora ya están a punto de abrir su quinto establecimiento.

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Fui a visitarlos al centro de Baiziwan Road, que está prácticamente al lado del Today Art Museum. Nunca había estado en esta zona y fue todo un descubrimiento.

Aunque la parte española no estaba, pude conocer a Dai, quién me contó cómo nació esta curiosa “alianza” chino-española y que muy pronto inaugurarán su quinta tienda.

Al contrario que la mayoría de mis experiencias chinas, esta ha sido súper exclusiva. Por un momento, y hablando inglés, casi olvidé que estaba en Beijing. Las esteticistas están súper pendientes de ti y el lugar es muy agradable. Además, para llevar mejor el tiempo de espera para que secasen las uñas, tienes un Ipad a tu disposición! Con los adictos que están los chinos a las nuevas tecnologías (sí, más que nosotros), no puede estar mejor pensado.

Finalmente no fui tan atrevida y me quedé sin mi manicura & pedicura de brillantitos y purpurina. No obstante, me fue complicado escoger entre tanta gama de colores que había. Algo sencillo para ir a trabajar, ¡pero encantada con el resultado!

Mil gracias Nacho 😉

Y como toda experiencia, he sacado aún otra cosa positiva de este descubrimiento: también hacen depilaciones con cera. Parece increíble, pero no es fácil encontrar en China centros de depilación e incluso productos para hacerlo en casa en droguerías y supermercados, como sucede en España. ¡Apuntado en mi lista para la próxima vez, y para cuando alguna chica extranjera me vuelva a preguntar!

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Puestos ambulantes en todas partes

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En China cualquier lugar es bueno para vender lo que sea. Cada 10 metros te vas encontrando distintos carritos o mantas con todo tipo de cosas: fruta, verdura, patatas asadas, libretas, pegatinas, tazas, fundas de móvil, guantes y gorros en invierno, calcetines veraniegos ahora que llega la primavera, cactus y flores, palomitas, pipas torradas…

Por ejemplo, los domingos, la esquina de mi casa se convierte en un improvisado mercado de frutos secos, con decenas de tipos diferentes.

Unos de los más comunes en esta época son los carritos con piñas naturales peladas, como los que podéis ver en la primera foto. Sí, piñas peladas, ¡una idea genial! Como dice una amiga, los chinos van un paso por delante nuestro al pelar la piña. No hay más que pensar en la pereza que da a veces comprar una piña natural en España solo por pensar en cómo servirla.

Al igual que en España, el metro (y sus alrededores) es uno de los lugares preferidos para los vendedores ambulantes. En el paso superior que tengo que recorrer para ir a trabajar me encuentro también con varios puestecillos que cada día venden cosas distintas, para no aburrir.

Experiencias en China I: En la peluquería

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Cosas tan normales como ir al gimnasio, coger un taxi o ir a cortar el pelo aquí se llegan a convertir en auténticas odiseas. Desde que llegué a China en bastantes ocasiones me siento como una niña pequeña que tiene que aprender a hacer algo de nuevo. Con background, sí, pero en definitiva, volver a aprender cosas que en España haría por inercia.

Así que hoy inauguro sección de experiencias en China para contar cómo vivo (y aprendo) de nuevo estas cosas cotidianas.

Lo de las peluquerías es algo que llama la atención aquí en China. En primer lugar, porque hay un montón repartidas por toda la ciudad (o al menos en mi zona); en segundo, porque, al contrario que en España, la mayor parte de los peluqueros son chicos en vez de chicas, súper “fashion” y con peinados y vestimenta estrafalaria; y en tercero, porque abren durante muchas horas y en festivos nacionales. Esto último me llama mucho la atención porque me resulta habitual que me echen de algún restaurante por ser tarde y, al salir, ver la peluquería abierta. También es cierto que los horarios de los restaurantes no son como en España…

Y esto es lo que sabía por observación. Pero el otro día decidí ampliar conocimientos, después de meditarlo mucho, eso sí, así que me metí en una de las peluquerías que me encuentro de camino al trabajo en la que, por suerte, hablaban un poco de inglés. Una de las primeras cosas que me sorprendió fue al preguntar el precio. La recepcionista me dijo que tenían varios precios (40, 70 y 130 RMB) y cuándo pregunté cuál era la diferencia me respondió muy convencida que el tipo de peluquero. Es decir, dependiendo de lo que pagues tienes un peluquero con más o menos experiencia. Lógico.

Una vez tomada la decisión de qué peluquero quería, me llevaron a lavar la cabeza. Y aquí, o al menos en esta peluquería, en vez de sillones en los que te desnucas tenían una especie de sofá tumbona de forma que quedabas en horizontal con el lavabo. ¡Una idea genial que copiar de los chinos!

La parte del corte de pelo fue la más tensa… La recepcionista me preguntaba en inglés básico como quería cortarme el pelo y le traducía al chino al peluquero. Un poco complicado hacerme entender, y teniendo en cuenta que en las peluquerías nunca se sabe cómo vas a salir, me arrepentí por momentos el haberme metido allí. Al final, después de explicarle con gestos cómo quería que me cortara las capas y de que el pobre peluquero fuese buscando mi aprobación para cada tijeretazo, el resultado fue mejor de lo esperado. La verdad, las chinas tienen el pelo bastante bonito y sus tintes y peinados no son demasiado horteras si se comparan con la forma de vestir. Además, por experiencias de otras amigas, aquí los peluqueros siempre suelen cortar como se les pide, y nunca de más. Los que suelen tener más problema son los chicos, que salen de la peluquería con cortes estilo chino súper graciosos (para mí, claro).

Shanhaiguan, donde la Gran Muralla se une con el mar

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¡Nos vamos de excursión! Hoy abandonamos por unas horas la nube de contaminación pekinesa y cogimos rumbo al este para visitar Shanhaiguan, el lugar donde la Gran Muralla que se une con el Océano Pacífico en el mar de Bohai.

Después de más de tres horas de viaje y 300 km recorridos, llegamos a Shanhaiguan 15 españoles en nuestro minibús con conductor chino. La primera parada fue para parte amurallada de la ciudad de la que poco puedo contar porque la guía que teníamos  era china y no hablaba inglés. Aunque al final conseguí verle el encanto (sobre todo al apartarnos de las zonas más turísticas y comenzar a callejear por las calles típicas y solitarias) las primeras impresiones no fueron muy buenas, sobre todo después de pagar 110 yuanes (unos 15 euros) por acceder al recinto, y sentirnos timados.

Por fin llegamos a Laolongtou, que quiere decir “la cabeza del viejo dragón”, porque ese tramo de la muralla se parece a un dragón sumergiendo la cabeza en el mar. Esta sección de la muralla se reconstruyó en los años 80 porque fue destruida por un bombardeo japonés en 1904, según he leído. Para acceder a la misma hay que pagar. Sin embargo, aconsejados por otros que habían estado visitándola previamente, nos dirigimos a la zona gratis, a la playa misma. Teniendo en cuenta que no se puede comparar con las playas paradisíacas, solitarias y limpias que tenemos en Galicia (o España) es un lugar que merece la pena visitar. Además a nosotros el día nos acompañó y pudimos disfrutar de un cielo azul. También allí tuvimos nuestros momentos de fama, con varios chinos locales pidiéndonos si se podían sacar fotos con nosotros, e incluso haciendo cola.

Y ahora, ya en casa, toca descansar para volver mañana al trabajo. Sí, en domingo. Desde jueves se celebra en China el festival QingMing, por lo que hemos tenido festivos nacionales jueves, viernes y hoy, así que mañana toca recuperar la productividad perdida… Dicen que a partir de esta festividad, que siempre suele coincidir sobre el 5 de abril, las temperaturas suben y comienza la época de lluvias. A ver si es verdad (lo de las temperaturas).

Para los que podáis disfrutarlo, ¡feliz finde!IMG_6766

*Foto 1 y 2. Laolongtou. Foto 3. Templo que visitamos en el pueblo amurallado.