Wechat, la alternativa china a Whatsapp

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Coincidiendo con que en las últimas semanas se ha hablado mucho de los competidores de Whatsapp, después de anunciar éste que sería de pago, hoy os quiero hablar de la alternativa china, Wechat (Weixin para los chinos). Para mí mejor que la japonesa Line, que parece que en España es la que empieza a hacerle la competencia a Whatsapp.

Como no podía ser de otra manera en este país, también China tiene su propia aplicación móvil de mensajes y llamadas. Al llegar y comenzar a relacionarme con chinos me contaron que, aunque lo conocían, ellos no solían usar Whatsapp ya que aquí lo más común es Wechat. Así que que remedio que adaptarse y bajarse el Wechat.

Aunque al principio no me convencía (siempre cuesta cambiar a lo nuevo desde lo conocido) cada vez me va enganchando más y le voy viendo más utilidad, al mismo tiempo que me doy cuenta de lo obsoleta que se está quedando Whatsapp.

Lo que más destaco y lo que más me gusta de Wechat es que en vez de escribir puedes enviar mensajes de voz instantáneos de hasta 59 segundos como si fuese un walkie talkie. Ello evita tendinitis en dedos de la mano, dolor de muñeca, no chocarte con cualquiera en la calle por ir mirando el móvil,…  Es mucho más rápido, se escucha nítidamente sin fallos en la conexión y hay menos malentendidos que los que pueden surgir de mensajes de texto. Por supuesto, se pueden enviar mensajes de texto, emoticonos, fotos, vídeos, etc., y ahora acaban de sacar un nuevo servicio de walkie talkie live, con la que puedes hablar como si fuese una conversación telefónica.

Al igual que Line tiene su parte de red social parecida al Facebook en la que se pueden compartir fotos, estados o ubicaciones.

Además, ofrece la opción “shake” para buscar contactos a nuestro alrededor que estén haciendo lo mismo. Esto lo usan mucho los chinos para ligar. Están en un lugar, quieren ligar, agitan en móvil y se encuentran a personas que también quieren ligar, contactan y desde ahí… lo que surja. Pero de los modos de ligar en China hablaré con mayor detalle en otra entrada.

Lo mejor, es totalmente gratuita y sin publicidad. Lo peor, al menos para mí, que casi nadie en España la tiene 😉 ¡A bajársela todos!

*Foto de http://www.techinasia.com

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Primavera nevada

Pasan los días, las semanas… ¡y ya estamos en primavera!

Ayer Beijing le dio la bienvenida a esta preciosa estación amaneciendo completamente blanca. Un día precioso que apenas pude disfrutar porque las horas de trabajo de las últimas semanas han pasado factura a mi cuerpo y me ha tocado hacer reposo.

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Pero ahora parece que el ritmo de trabajo se relaja un poco (o eso intentaré hacer yo) y puedo volver a dedicar mis fines de semana a descubrir la ciudad y alrededores. ¡Vamos a tratar de optimizar el tiempo! Por el momento, este sábado me organizo una excursión para visitar el Summer Palace 🙂

Por su parte, el gobierno chino ha decidido que desde el 15 de marzo ya no nos hace falta la calefacción (a pesar de que nieve) y nos quedamos congelados tanto en casa como en el trabajo. Aquí, aunque parezca mentira, es el gobierno quien controla cuándo se enciende la calefacción (15 noviembre) y cuándo se apaga (15 marzo), independientemente de las condiciones meteorológicas. Qué “geniales” son las dictaduras.

A veces la rutina hace que te olvides realmente de dónde estás y que cuestiones como el sistema político del país en el que vives no aparezcan por tu mente hasta que te encuentras con algo que dista tanto de lo que ya conoces… Un montón veces pienso que a pesar de la grave crisis que estamos viviendo en España y Europa, económica y de valores, no somos realmente conscientes de lo que tenemos (y más que tuvimos) y nos están quitando. De la suerte de vivir en una democracia, de tener derechos sociales, de tener libertad, 30 días de vacaciones, derecho a la huelga, derecho a la educación y a la sanidad… Con esto no quiero decir que no haya millones de cosas por mejorar (y algunas otras de las que se podría tomar de ejemplo a los chinos), pero también hay que saber valorar lo que se ha conseguido y lo que se tiene. China a mí me ha ayudado a ello.

Tras esta reflexión política que nada tiene que ver con la primavera, o sí 😉 lo dejo aquí hasta el próximo post.

*Vistas feas de la nevada primaveral desde la ventana de mi habitación.

 

 

Domingo de parque

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Después del duro invierno, llega marzo, las temperaturas comienzan a subir y la ciudad parece otra. Qué maravilla poder disfrutar de tantas alternativas que te ofrece Beijing sin morirte de frío! Una de ellas es pasar el día, o la tarde, en uno de los increíbles parques que hay en la ciudad.

Y eso es lo que he hecho yo este domingo. He aprovechado mi único día del fin de semana para salir a pasear a un parque que hay cerca de mi casa (aunque hay que tener en cuenta que en Beijing “cerca” significa unos 20-30 min caminando) y en el que aún no había estado. Se trata de Ritan Park, donde se encuentra el Templo del Sol. Es uno de los más antiguos de la ciudad y fue creado como altar de sacrificios rituales al sol.

En alguna entrada anterior os conté que en Beijing los parques albergan mucha vida y muy distinta de lo que se suele hacer en ellos en España. Es común encontrarse a gente bailando con su radiocassette, a grupos cantando, personas mayores dibujando caracteres chinos con pinceles gigantes y agua, haciendo taichi, jugando a las cartas, al bádminton, o cualquier otra actividad. Además, en contraste con la vida caótica de Beijing, son lugares de paz y tranquilidad. Normalmente se suele pagar entrada para acceder a ellos, como pasa en Beihai, Jingshan o el del Templo del Cielo (unos 5-10 yuanes), pero no es el caso de Ritan.

Al salir del parque después de leer un rato bajo el sol casi primaveral y disfrutar observando a los chinos, me encontré con varias tiendas y restaurantes rusos en los alrededores. Me imagino que sería porque está ubicado en la zona de las embajadas, entre ellas la de Rusia. La verdad es que me encanta descubrir cosas nuevas cada vez que salgo de casa! Esta ciudad es inmensa y ofrece cientos de posibilidades.IMG_6282

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Pólvora!

Hoy, tras 15 días, terminan las celebraciones de Año Nuevo Chino, o Festival de Primavera. A este día, que coincide con la primera luna llena de este año lunar, se le denomina el “Lantern Festival”, que se traduce al español como “Festival de los Faroles”.  La verdad es que no tengo mucha información acerca del significado de esta festividad, aunque AQUÍ comentan algo. Pero me imagino que a esta celebración se debería el agobio de gente que había hoy por las calles de Beijing, y la cantidad de petardos y fuegos artificiales que aún siguen echando. Los chinos están completamente locos por la pólvora.

Precisamente hoy la pólvora ha estado muy presente en mi día. Hemos ido al cine, para mí la primera vez en China, a ver “Pólvora roja, pólvora verde“, un película que se estrenó en 1994 y que versa sobre una historia de amor entre un pintor y la dueña de una tienda de pirotecnia. No ha estado mal, aunque la versión original en chino con subtítulos en inglés malo no han ayudado a entenderla del todo 😉 Algo de cultura general y que yo no recordaba es que fueron los chinos quienes descubrieron la pólvora y la usaron para fuegos artificiales y armas.

Y, al terminar el cine, el volver a casa ha sido toda una odisea teniendo que esquivar petardos… Os dejo un vídeo para que os pongáis en situación 🙂

 

 

 

 

El timo del té en Beijing

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Esta historia no es reciente, me sucedió un poco antes de la Navidad y creo que fue uno de los desencadenantes de mi “época de bajón china” (de la que afortunadamente ya estoy recuperada :D). Después de haber superado el mal trago es momento de contarla.

Todo sucedió cuando un frío sábado de diciembre, después de tres semanas en Beijing, decidí que ya eran horas de conocer la plaza de Tiananmen, así que cogí la mochila y me fui caminando hacia allí. No sé cuanto tiempo caminaría, unos 40 minutos -aquí las distancias son enormes- a unos menos 10 grados sin ser consciente de que la razón por la que no había gente en la calle era el frío que hacía! Al cabo de ese tiempo me sentía un poco mareada así que entré al metro. (La explicación del frío y el mareo es para justificar un poco el haber sido engañada, jeje)

Una vez salgo en la parada Tiananmen se me acercan dos chinitos (chino y china) a hablarme en inglés. Mi primera reacción fue ignorarlos, pero como parecían tan majos pensé de mí misma que era una borde y les di un poco de conversación, aunque desconfiando al mismo tiempo. Me comenzaron a contar que eran de una ciudad al sur de China, que estaban en Beijing para celebrar la boda de unos amigos, que era su segunda vez en la ciudad, me preguntaron por España, qué es lo que hacía aquí… Dándome confianza poco a poco. Luego me ofrecieron, ya que Tiananmen estaba cerrada, ir a dar una vuelta por los hutones (barrios típicos) a lo que yo acepté, y empezamos a caminar en esa dirección mientras íbamos conversando animádamente sobre China, España, las costumbres,… Entonces nos encontramos una tetería y el chino propuso entrar y tomar un té mientras hablábamos un rato, pues hacía mucho frío (cierto). En esa tetería nos llevaron a una salita especial y nos trajeron distintos tipos de té, snacks, … La verdad es que estaba buenísimo. Y allí estuvimos hablando durante más de una hora, yo ya súper contenta con mis nuevos amigos chinos y pensando en la suerte que había tenido de encontrarme con gente maja.

Todo fue genial hasta que nos trajeron la cuenta y veo en el papel de la dueña de la tetería que pone como 33 (yuanes), así que saco 11, pero veo que la china saca 100 y entonces pienso que serán 33 cada uno (habíamos quedado en dividir entre 3). Los saco pero la china me dice que no, que son 330 yuanes cada uno, porque en la factura de la dueña de la tetería aparecía un cero pequeñito al lado del 33. 330!!!! Me quedé de piedra y les dije que era muy caro, pero claro, en ese momento yo no tenía ni idea de este tipo de timos, y al mismo tiempo chino y china estaban pagando como yo, fue una sensación taaaan extraña… pero pagué. Para colmo, al irnos, la dueña de la tetería nos da de “Christmas gift” una cajita de té, que guardaré el resto de mi vida, y chino y china, tan majos, me acompañan a la boca del metro contándome cosas sobre la edad de jubilación de los chinos.

Aunque a mí me parecía un timo, el no tener idea de este tipo de prácticas (las desventajas de viajar a la aventura, sin guías ni mapas!) y ver que los otros dos también pagaban me hacía dudar… Hasta que llegué a casa corriendo, encendí el ordenador y puse en Google “timo té Pekin”, y ahí entendí.

Qué rabia!!! Ya no solo por el dinero, que también, pero por el haber confiado en ellos y estar tan tranquila contándoles cosas para después sentirme idiota. La verdad es que hay que reconocer que son unos verdaderos artistas!

No obstante, comentándolo más tarde con otros españoles, a más gente le ha pasado. También existe la variante de que te intentan vender una obra de arte de un supuesto artista emergente, o la china que invita al extranjero a tomar una copa y luego este tiene que pagar la cuenta que es desorbitada. Y me pasó con un amigo que visitó Beijing, que cuando fui a avisarlo del timo del té, ya le había pasado, cómo nos reímos!!! Menos mal que a él le timaron menos dinero.

En conclusión, si algún día venís a China no os fiéis de los chinitos majos hablando inglés que os quieren llevar a casas de té, restaurante, copas, o os vender obras de arte.

Viernes con aires de domingo

IMG_6042Mientras la mayoría de vosotros os estaréis preparando para disfrutar del fin de semana, aquí en China se termina la semana del Festival de la Primavera y, tras 5 días festivos, ahora nos toca trabajar el fin de semana para “recuperar”. No vaya a ser que se pierda el ritmo de producción!

El Festival de la Primavera o Año Nuevo Chino es la fiesta más importante para los chinos, que migran en masa para celebrar la entrada del nuevo año con sus familias. Y este año he tenido la primera oportunidad de vivirlo… ¿quizás la última? Espero que no!

Mi amiga china me invitó a celebrar la noche de fin de año, aquí conocida como “chúxi”, con su familia en una ciudad al norte de China, a unas 6 horas en tren rápido desde Beijing. Sobre esta experiencia cultural hablaré en otro post 😉

Desde allí fuimos a Harbin, donde pasamos un par de día, y el miércoles estaba de vuelta en la capital para aprovechar estos dos últimos días de vacaciones en Beijing. Es curioso verla tan vacía, decorada con farolillos rojos y dorados, con la mayoría de las tiendas cerradas (hasta me resultó complicado encontrar dónde comer!), y escuchar los petardos todo el tiempo.

Los chinos están locos con los petardos y los fuegos artificiales! Los echan todo el rato y en cualquier lugar. En cada esquina casi te encuentras con puestos ambulantes donde venden todo tipo de estos productos. Y yo me sentí por momentos en la Valencia en Fallas… 😀

*La foto es de una de las calles cercanas a mi casa, con los restos de los petardos, vacía, y con decoración “año nuevo chino”

Comida china (II): Hot Pot

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El Hot Pot es un tipo de comida china (creo que de la parte norte) que se suele comer en invierno. Consiste en un caldo que se calienta en el medio de la mesa y al que se le van añadiendo ingredientes crudos como carne, todo tipo de verduras, setas, mariscos, para cocinarlos en el momento. Y una vez cocidos se untan en distintas salsas, como la de sésamo.

Así explicado parece muy fácil. Pues si no lo sabes no lo es tanto.

Uno de mis primeros días en Beijing, cansada de las galletas, decidí salir a comer a algún sitio al lado de mi casa. Me metí en una especie de mini centro comercial dónde hay un supermercado chino y tres o cuatro especie de “cantinas” (pides la comida y comes en las mesas comunes); buscando un menú en inglés. Sólo lo encontré en uno de ellos así que decidí pedir el “vegetable plate” porque “por lo menos sé lo que como”. La chica que estaba atendiendo me hizo pedir como una sopa y una salsa, y yo añadí unos noodles. Pues de repente me veo con un plato de todo tipo de verduras crudas, y una pequeña olla con un caldo que pusieron a hervir allí delante, y los noodles crudos. Y palillos, que por aquel entonces no sabía usar. Y pensé, y ahora qué hago con todo esto? Primero probé la salsa de sésamo que para mi gusto está asquerosa, luego comí un tomate crudo, lo intenté con los noodles (al principio no sabía que estaban crudos), estuve a punto de irme y dejar allí la comida de la vergüenza que estaba pasando de no saber comer, pero al final decidí preguntarle a los chinos que estaban allí atendiendo. Unas de las chicas me metió los noodles en la sopa y me explicó como pudo que las verduras también se metían en la sopa. Después, le debí de dar pena a un chino servicial que me estuvo atendiendo ayudándome a meter la verdura en la olla y a sacarla. Todo esto mientras el resto de chinos que estaban allí comiendo miraban como la “guiri” hacía el ridículo con los palillos y ensuciaba toda la mesa.

Tras esta primera experiencia, mi compañera de piso china me llevó otro día a comer hot pot, explicándome el proceso. Claro, súper extrañada de que yo, recién llegada, ya hubiera probado una comida tan tradicional.

A lo largo de estos dos meses he comido hot pot en diversas ocasiones, a veces en sitios más modernizados con caldos con sabores tipo curry, y otras en restaurantes tradicionales con el caldo típico. Comparándolo un poco con Galicia, Guillermo Aymerich y yo llegamos a la conclusión de que sería como el cocido ahí. Comida que te hace entrar en calor para superar el invierno, aunque creo que el hot pot es más sano, ya que tiene menos grasa.

* Foto 1. Mi primera experiencia con el hot pot

* Foto 2. Los ingredientes crudos que se le van añadiendo.

* Foto 3. El Hot Pot en un sitio típico, con dos tipos de caldos (uno el tradicional y el otro con mucho picante)

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Comida china (I)

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Antes que nada, el cambio de idioma es para que la parte “non galego falante” de mi vida me entienda mejor. Otra cosa es que lo que aquí cuento puede no acercarse a la realidad, más que nada porque no llevo mucho tiempo aquí y solo puedo hablar de mis percepciones y vivencias a medida que van surgiendo, igual dentro de una semana (o mañana mismo) ya algo me hace ver que estaba equivocada.

Bueno, volviendo al tema. La comida es una de las enormes diferencias que me encontré al llegar a China y creo que dará para bastantes entradas.

Lo que yo tenía pensado de “me hago una ensalada”, o lo que me decía mi madre de “si te haces unas lentejas tienes para toda la semana” se derrumbó cuando el primer día llego, sin dormir y con jet lag, al supermercado chino que hay al lado de mi casa.

Creo que estuve un par de horas deambulando por los pasillos estrechíisimos intentando encontrar “algo conocido”. En primer lugar, la distribución de los alimentos es totalmente distinto a la que estamos acostumbrados; segundo, que en los supermercados chinos es difícil encontrar productos importados, y los que hay no se parecen en nada a los españoles o si se parecen no lo sé porque no entiendo los caracteres. Así que me volví a casa con Listerine, pasta de dientes Colgate, galletas Gullón (alimento base de mi desayuno), agua, un cartón de leche porque traía un dibujo de una vaca y pasta Gallo. Vivan las marcas! 😉

Los primeros días apenas comí, y cuando lo hacía mis alimentos eran o galletas o fruta, o en el McDonals. La sensación que tenía era de hambre pero nada me apetecía que pudiera saciarla. Además, aparte de a las comidas en el trabajo con compañeros que ya llevaban tiempo aquí, para mí era imposible ir a un restaurante chino a comer, porque no es demasiado frecuente que tengan menús en inglés. Y comer con palillos!

Después, en estos dos meses he pasado por distintas fases: me empieza a gustar la comida china, me gusta pero no me apetece, no me gusta (maldito picante de Sichuancon sabor a aguarrás), me vuelve a gustar,… Y ahora mismo estoy en la de me gusta, y además estoy adicta al arroz. Realmente la comida aquí, para mi gusto, está buena. Además en general es muuy barata. Puedes comer sano y rico por muy poco dinero (hay platos de carne, verdura y arroz por dos euros; menús con sopas chinas por el mismo dinero; y si vas con más personas y pides varios platos distintos para compartir te puede salir por entre 3 y 5 euros; contando que los chinos son muy generosos con las cantidades). El problema es que muchas veces el desconocer el idioma te limita a la hora de pedir (aunque he descubierto que muchos restaurantes, aunque no menú en inglés, si disponen de uno con fotos), y también, que a veces a tu cuerpo le apetece algo español (gallego) tipo un bocadillo, una tortilla, una merluza con patatas, fruta que no sepa a plástico, pan, tomates “da casa”, jamón, unas albóndigas del María Castaña, un cocido! Bueno… ya paro que se me hace la boca agua 😀

*La foto es de un menú de 18 yuanes (sobre 2 euros y poco) en un restaurante cerca de mi oficina. Sopa con tallarines, verdura y carne; un par de mini ensaladas de tofu y nosequé; y de bebida agua caliente con naranja (muy buena, por cierto!)