Experiencias en China I: En la peluquería

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Cosas tan normales como ir al gimnasio, coger un taxi o ir a cortar el pelo aquí se llegan a convertir en auténticas odiseas. Desde que llegué a China en bastantes ocasiones me siento como una niña pequeña que tiene que aprender a hacer algo de nuevo. Con background, sí, pero en definitiva, volver a aprender cosas que en España haría por inercia.

Así que hoy inauguro sección de experiencias en China para contar cómo vivo (y aprendo) de nuevo estas cosas cotidianas.

Lo de las peluquerías es algo que llama la atención aquí en China. En primer lugar, porque hay un montón repartidas por toda la ciudad (o al menos en mi zona); en segundo, porque, al contrario que en España, la mayor parte de los peluqueros son chicos en vez de chicas, súper “fashion” y con peinados y vestimenta estrafalaria; y en tercero, porque abren durante muchas horas y en festivos nacionales. Esto último me llama mucho la atención porque me resulta habitual que me echen de algún restaurante por ser tarde y, al salir, ver la peluquería abierta. También es cierto que los horarios de los restaurantes no son como en España…

Y esto es lo que sabía por observación. Pero el otro día decidí ampliar conocimientos, después de meditarlo mucho, eso sí, así que me metí en una de las peluquerías que me encuentro de camino al trabajo en la que, por suerte, hablaban un poco de inglés. Una de las primeras cosas que me sorprendió fue al preguntar el precio. La recepcionista me dijo que tenían varios precios (40, 70 y 130 RMB) y cuándo pregunté cuál era la diferencia me respondió muy convencida que el tipo de peluquero. Es decir, dependiendo de lo que pagues tienes un peluquero con más o menos experiencia. Lógico.

Una vez tomada la decisión de qué peluquero quería, me llevaron a lavar la cabeza. Y aquí, o al menos en esta peluquería, en vez de sillones en los que te desnucas tenían una especie de sofá tumbona de forma que quedabas en horizontal con el lavabo. ¡Una idea genial que copiar de los chinos!

La parte del corte de pelo fue la más tensa… La recepcionista me preguntaba en inglés básico como quería cortarme el pelo y le traducía al chino al peluquero. Un poco complicado hacerme entender, y teniendo en cuenta que en las peluquerías nunca se sabe cómo vas a salir, me arrepentí por momentos el haberme metido allí. Al final, después de explicarle con gestos cómo quería que me cortara las capas y de que el pobre peluquero fuese buscando mi aprobación para cada tijeretazo, el resultado fue mejor de lo esperado. La verdad, las chinas tienen el pelo bastante bonito y sus tintes y peinados no son demasiado horteras si se comparan con la forma de vestir. Además, por experiencias de otras amigas, aquí los peluqueros siempre suelen cortar como se les pide, y nunca de más. Los que suelen tener más problema son los chicos, que salen de la peluquería con cortes estilo chino súper graciosos (para mí, claro).

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